Cuba

Quieren hablar de Cuba, hablemos de Cuba. Hablemos de suspender el bloqueo criminal contra la isla, como lo está pidiendo la mayoría de países del mundo.

Por: Carlos Portillo

La oposición mexicana, que tanto juega últimamente a disfrazarse de progresista según el tema que le conviene en cada coyuntura, tiene la gran oportunidad de demostrar lo mucho que, al parecer, ahora le importan los derechos humanos y la libertad, como aseveran con desesperación sus actores políticos y sus voceros en los medios hegemónicos. Hoy que quieren hablar de Cuba, hablemos de Cuba.

Estos personajes y partidos de derecha, tan preocupados por convertirse de un día para otro en feministas, ambientalistas y defensores de todo lo que no defendieron cuando gobernaron, pudieron hablar del reciente paro nacional en Colombia o de las protestas de 2019 en Chile, pero no lo hicieron. Qué raro. Parece que están muy concentrados en esperar que pase algo solo en Venezuela o en Cuba.

Cuando en octubre de 2019, el gobierno chileno de Sebastián Piñera recurrió a la apología del pinochetismo, enviando a sus carabineros a reprimir, asesinar, violar y apuntar sus armas a los ojos de los manifestantes, la oposición mexicana guardó silencio. Bueno, habrá sido un simple descuido, quizá estaban muy ocupados hablando de un supuesto fraude en las elecciones de Bolivia, que no solo nunca se comprobó, sino que se desmintió rotundamente cuando al año siguiente el partido de Evo Morales arrasó con más del 55 por ciento de los votos, victoria que tampoco fue mencionada cuando parecía que estaban muy enterados y al pendiente de la situación democrática del país sudamericano. Por cierto, tampoco opinaron nada sobre las masacres de Senkata y Sacaba que llevó a cabo el gobierno de facto de Jeanine Áñez en cuanto se hizo del poder. Qué extraño.

Después, cuando a finales de abril pasado, el gobierno colombiano de Iván Duque respondió a las manifestaciones juveniles con una masacre sin precedentes —y al día de hoy continúan asesinando líderes sociales a diestra y siniestra—, tampoco dijo nada la oposición mexicana. Qué raro, ¿habrá sido otro simple descuido? Bueno, quizá no se enteraron porque la mayoría de los medios nacionales e internacionales no colocan eso en sus portadas, o si lo mencionan es con palabras como “disturbios” y “vandalismo”, en lugar de “manifestación” o “protesta”. Pero es extraño, cuando no es Venezuela o Cuba, los manifestantes suelen ser vándalos, revoltosos, alborotadores.

Justamente ahora, que se presentan manifestaciones en Cuba, donde ondean banderas de EE.UU. y pancartas de “Cuba decide”, la marca de la Fundación para la Democracia Panamericana que recibe financiamiento millonario de instancias estadounidenses, es cuando por fin la oposición en México decide romper el silencio. Hablemos de Cuba, pues.

Cuba ha resistido seis décadas de bloqueo económico y acecho mediático, logrando a pesar de ello ser el único país latinoamericano que erradicó la desnutrición infantil y el analfabetismo. Sus sistemas públicos de salud y educación son un referente internacional, al igual que el desarrollo del sector biotecnológico, como lo prueba su vacuna contra COVID-19. La isla también alcanzó la esperanza de vida más alta de la región y consolidó una escolarización del 100 por ciento. Además, es el único país de América Latina que cumplió los objetivos globales de “La Educación para Todos” en el periodo 2000-2015, según datos de la UNESCO.

Si la oposición quería hablar de Cuba, también tuvo oportunidad hace algunas semanas, cuando la Asamblea General de la ONU votó una resolución para pedir el fin del bloqueo y 184 naciones —incluido México— votaron a favor, mientras que solo EE.UU. e Israel lo hicieron en contra, al tiempo que Emiratos Árabes Unidos, Ucrania y la Colombia de Duque se abstuvieron. Sin embargo, hubo silencio de nuevo. Qué raro. Tal vez la derecha mexicana no se enteró y por eso no percibe lo que sucedió el domingo pasado como una reacción natural de los yanquis ante el triunfo de los cubanos en esa votación.

Pero ahora que los ataques contra la isla se intensificaron durante la pandemia y que se realizaron marchas coordinadas con las mismas pancartas oenegeístas y banderas gringas, o que Artículo 19 —organización también financiada por EE.UU.— difunde fotos de Egipto diciendo que son de La Habana, la oposición mexicana se vuelve sorpresivamente la gran abanderada de la libertad y los derechos humanos. O también son víctimas de la desinformación, o son un tanto mezquinos al querer convertir esto en su agenda política.

Sin embargo, hay algo que sigue siendo extraño y confuso. Estos políticos de la oposición en México resultaron ser tan progresistas que el presidente de la Comisión Mexicana de Derechos Humanos A.C. (y ex senador suplente del PAN), René Bolio, junto a los también panistas Mariana Gómez del Campo y Alan Ávila, fue a gritarle “maricón” y “negro” a un empleado de la Embajada de Cuba en México; claro está, lo hizo en nombre de la libertad y los derechos humanos. Qué progresismo tan raro.

Quieren hablar de Cuba, hablemos de Cuba. Hablemos de suspender el bloqueo criminal contra la isla, como lo está pidiendo la mayoría de países del mundo. Cuando los opositores apoyen esa consigna, tal vez les creamos que mágicamente se volvieron humanistas y libertarios.

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