Menor lleva arma a secundaria en CDMX, ¿será del operativo ‘Rápido y Furioso’?

El operativo «Rápido y Furioso» permitió que más de 2 mil armas cayeran en manos del narcotráfico, otras fueron desviadas y revendidas en ciertas zonas del país.

En la Ciudad de México un estudiante de 12 años ingresó un arma de fuego a una secundaria ubicada en la alcaldía Iztapalapa y resultó lesionado, según reportaron autoridades capitalinas. 

Por medio de un comunicado se detalló que el menor de edad se hirió con un disparo en el dedo anular de la mano izquierda tras estar manipulando un arma, cuando se encontraba al interior del laboratorio de la Escuela Secundaria Diurna 79, “República de Chile”. 

Autoridades de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) indicaron que el padre, posible dueño del arma de fuego que ya fue asegurada, se encuentra bajo custodia policial en tanto el niño recibe la atención médica definitiva, para posteriormente ser presentado ante las autoridades ministeriales correspondientes. 

Este hecho reafirma la importancia de la histórica demanda del gobierno federal en contra de fabricantes de armas en Estados Unidos, cuyas prácticas son negligentes, ilícitas, amenazan la seguridad internacional y profundizan la violencia en países como México. 

Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores (SRE), quien ha ejercido un liderazgo importante en el tema, ha hecho público que tanto el tráfico como el desvío de armas pequeñas y ligeras tienen un impacto desproporcionado sobre las mujeres, las niñas y los niños.

El tráfico ilícito de armas en México importa, por vía de prácticas negligentes, una cultura de violencia que afecta especialmente a los menores de edad; de acuerdo con la cancillería, ese ambiente permite que las y los niños aspiren y normalicen la presencia de armas de alto poder en nuestro país. 

Lo ocurrido en la secundaria “República de Chile” ubicada en Iztapalapa, también demuestra lo importante que es cuestionar operativos como “Rápido y Furioso”, el cual, en tiempos de Felipe Calderón agudizó la violencia y la inseguridad en el país. 

En 2009 en medio de la sangrienta guerra contra el narcotráfico emprendida por Calderón y como una “respuesta” a esta, la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) de Estados Unidos implementó el operativo “Rápido y Furioso”, que supuestamente, tenía el objetivo de introducir armas marcadas a México para seguir la pista hasta llegar a los traficantes de armamento.

Sin embargo, la operación resultó un desastre. Los integrantes del crimen organizado descubrieron los chips y los destruyeron, es decir, se perdió la pista de todo un arsenal. 

Más de dos mil armas cayeron en manos del narcotráfico lo cual le dio una capacidad de armamento muy grande a los principales cárteles de la droga; sin embargo, otras armas de mano fueron desviadas y revendidas en ciertas zonas del país.

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