Con tres décadas de vida, el PRD ya no es más ese partido que nació para la lucha social, sino que ahora hasta se ha vuelto aliado del sistema político que buscaba derrotar, al autoritario PRI. 

El Partido de la Revolución Democrática (PRD) ha sido una de las instituciones que un día tuvo las fuerzas suficientes para liderar un país, pero las malas decisiones de sus líderes y la grilla en sus entrañas fueron debilitándolo hasta dejar colapsado sus cimientos, que hoy apenas se sostienen con las desesperadas alianzas con quienes algún día fueron sus grandes rivales y enemigos ideológicos, el PRI y el PAN. 

Para sus exmilitantes, el fracaso del PRD se dio porque se alejó y traicionó los ideales por el que surgió y por el que varios mexicanos se unieron a él, la lucha social. Y es que se ha convertido en una institución domesticada en el actual sistema político.

Fue fundado el 5 de mayo de 1989 por Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez, además del apoyo del Partido Mexicano Socialista, el Partido Mexicano de los Trabajadores, el Partido Socialista Unificado de México, Partido Popular Revolucionario y la Unión de la Izquierda Comunista.

De (izquierda a derecha) Cuauhtémoc Cárdenas renunciaría en 2014 y AMLO en 2012.

En 2012, uno de sus principales líderes de Andrés Manuel López Obrador abandonaría las filas del partido con el que había contenido las elecciones presidenciales en dos ocasiones, argumentando su desacuerdo al partido por su unión al Pacto por México. En 2014 obtendría el registro de Morena. 

En 2014 y tras 25 años de haberlo fundado, Cárdenas también presentaría su renuncia tras una serie de desacuerdos para conducir al partido y de su propósito de mantener congruencia con sus principios. 

“De manera irrevocable presento mi renuncia como miembro del PRD», escribió en una carta dirigida a la dirigencia.

Desde entonces hasta el 2018 vendría una desbandada de perredistas, tanto de sus fundadores y militantes, la mayoría de los cuales se unirían al partido fundado por Andrés Manuel, hoy presidente de México. 

La derrota definitiva

A  la fecha, el PRD ha contendido en cinco ocasiones por la presidencia de México, dos con Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, en 1994 y el 2000, y las otras con Andrés Manuel López Obrador, en 2006 y 2012, en las cuales se habla de fraude electoral.

La quinta sería las elecciones con la que perdió la dignidad y dejó ir por la borda su ideología, las elecciones de 2018, representados por el panista Ricardo Anaya gracias a su alianza Por México al frente. 

Fueron esas elecciones donde el Sol Azteca pasaría de ser la segunda a la séptima fuerza del país luego del aplastante triunfo de Morena a nivel nacional, ni la alianza con el PAN ni Movimiento Ciudadano le ayudaría.

En el proceso electoral del 1 de julio apenas captaría dos millones 967 mil 969 votos, el 5.25 por ciento en la Cámara de Diputados, mientras que en la elección presidencial sólo lograría un millón 300 mil votos, lo que representó sólo un 2.87 por ciento, pero que le dio la oportunidad de seguir de pie. 

Los perredistas siguen de pie, tras la decisión de la corriente de ‘Los chuchos’, grupo al que responsabilizan de la casi extinción del partido, de unirse ahora a la colación Va por México.

Hoy en día el PRD esta desorientado, sin una ideología, sin la mayor parte de sus dirigentes y sus bases, y ahora emanado al PRI y al PAN. El único estado que sigue gobernando es Michoacán, de la mano de Silvano Aureoles Conejo, quien en las elecciones de 2018 anunció su apoyo al candidato del PRI, José Antonio Meade.

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