Tarifas, fundaciones extranjeras y Claudio X: los amos de Animal Político

Por Bendito Coraje | Con información de Nancy Flores / Contralínea

En una nueva arremetida, Animal Político volvió a descalificar la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, acusando un supuesto “favoritismo” en la selección de periodistas que acceden a la primera fila del Salón Tesorería. Pero detrás de ese discurso que pretende revestirse de “periodismo independiente y crítico”, lo que realmente se asoma es una red de intereses empresariales, políticos y trasnacionales que condicionan su línea editorial.

Desde el sexenio del presidente López Obrador, este tipo de medios han mostrado molestia por perder el control de la agenda pública y por verse confrontados, por primera vez, con un derecho de réplica sistemático y frontal. La mañanera —ese ejercicio inédito de comunicación gubernamental— dejó al descubierto que varios de estos medios no estaban dispuestos a jugar con reglas de transparencia informativa.

La periodista Nancy Flores, en una investigación publicada en Contralínea, documentó cómo Animal Político mantiene vínculos con actores como Claudio X. González y su organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI). Con ellos compartió proyectos como Verificado 2018, financiado por Facebook, Google News Lab, Twitter (hoy X), la Open Society de George Soros, y Oxfam México.

Además, el medio ha recibido financiamiento extranjero a través de fundaciones como la National Endowment for Democracy (NED), organización ligada históricamente a actividades de injerencia política que antes operaba bajo el paraguas de la CIA. Esta fundación promueve “la democracia” a conveniencia de los intereses de Estados Unidos, financiando propaganda y operaciones políticas encubiertas.

También figuran entre sus mecenas otras fundaciones de la oligarquía global, como la Open Society Foundations, la Ford Foundation, la William & Flora Hewlett Foundation, y la WK Kellogg Foundation. Ninguna de estas relaciones es transparente: Animal Político no es donataria autorizada por el SAT, aunque llegó a recibir donaciones mediante una empresa llamada Fondeadora.

Pero quizá el aspecto más revelador del verdadero carácter de Animal Político es su modelo de negocio disfrazado de periodismo. En su propio media kit 2025 —disponible en el sitio de Grupo Editorial Criterio, al que también pertenecen Newsweek en Español y Animal.mx—, el medio ofrece espacios editoriales a cambio de dinero, presentados como “contenidos comerciales” adaptados “a la línea editorial” de sus marcas.

Es decir: el contenido se vende, pero se disfraza como periodismo. No se trata de publicidad tradicional identificada como tal, sino de publinotas encubiertas, elaboradas para simular objetividad e interés público, cuando en realidad obedecen a los objetivos de sus clientes comerciales o políticos.

El tarifario es claro:
Nota patrocinada: $75 mil pesos
Contenido original ad hoc: $125 mil
Infografías: $225 mil
Videos y foros: $300 mil
Difusión en redes sociales: $400 mil

Todo esto se publica como si fueran piezas periodísticas legítimas, sin advertencias, sin transparencia y con una clara intención de influir en la opinión pública bajo una falsa apariencia de independencia.

Esto, como advierte la Carta Mundial de Ética Periodística, representa una violación al derecho a la información. En su artículo 13, señala que el o la periodista debe “evitar cualquier confusión entre su actividad como periodista y la de la publicidad o propaganda”. El Código de Ética de FOPEA añade que las publinotas deben estar claramente identificadas, y que los periodistas deben abstenerse de participar en su producción, para preservar su credibilidad.

Sin embargo, Animal Político no sólo produce ese tipo de contenido, sino que lo integra en su cobertura editorial, utilizando su reputación de “medio verificador” para darle legitimidad a propaganda pagada, confundiendo deliberadamente a la audiencia. Así, mercantiliza la información y la convierte en una herramienta de manipulación, alejada de cualquier estándar ético del periodismo.

Además, el medio ha sido cómplice silencioso de los excesos y mentiras de sus aliados. Nunca ha verificado los dichos de Claudio X. González, ni ha cuestionado el escandaloso “código de ética” de MCCI, que avala el chayote. Tampoco se ha pronunciado contra el INAI, con quien tuvo una estrecha relación, y al que defendió abiertamente en la campaña “El INAI no se toca”.

¿Con qué autoridad ética se asume como verificador de información? ¿Quién verifica al verificador?

El verdadero periodismo, como establece la Unesco en su Código Internacional de Ética, debe defender la democracia, los derechos humanos, la justicia social y el derecho de los pueblos a decidir su destino. No se puede hacer eso cuando se vende la información al mejor postor ni cuando se actúa como instrumento de la oligarquía local o extranjera.

Por eso, cuando Animal Político pretende descalificar espacios de comunicación directa como la mañanera del pueblo, lo que hace en realidad es defender privilegios, no ejercer periodismo. Y eso —por mucho que lo disfracen— también tiene un precio.

IMAGEN: Contralínea

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