‘Sin Maíz no hay País’ continúa en la lucha de la soberanía y autosuficiencia alimentaria

La campaña nacional ‘Sin Maíz No Hay País’ surgió desde hace 14 años y a lo largo de todo ese tiempo ha construido redes de trabajo plurales y propositivas a nivel regional y nacional, en ciudades y comunidades.

En 2007 más de 300 organizaciones campesinas, indígenas, urbanas, de consumidores, grupos ambientalistas, de mujeres, de derechos humanos, representantes de la cooperación internacional y ciudadanos, convergieron para alzar la voz por la defensa de la soberanía alimentaria y la reactivación del campo mexicano a través de la campaña ‘Sin Maíz no hay País’. 

La movilización surgió en un contexto difícil para la producción de alimentos en manos de comunidades campesinas y además, ante la entrada en vigor de un capítulo del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 2008, el cual abriría las fronteras de nuestro país a la libre importación de maíz, caña de azúcar, frijol y leche en polvo. 

En este sentido, para ponerle fin al abandono en el que los gobiernos neoliberales mantuvieron al campo mexicano, así como hacer un frente a la ausencia de políticas públicas, activistas se dieron a la tarea de difundir información relevante sobre los alimentos que ingerimos las y los mexicanos día con día. 

La campaña nacional ‘Sin Maíz No Hay País’ surgió desde hace 14 años y a lo largo de todo ese tiempo ha construido redes de trabajo plurales y propositivas a nivel regional y nacional, en ciudades y comunidades, para continuar exigiendo revalorar el trabajo en el campo y para defender la búsqueda constante de transitar del modelo agroindustrial hacia un modelo de producción alternativo y agroecológico en donde los conocimientos de las y los campesinos así como las prácticas tradicionales de siembra y cultivo sean fundamentales. 

Las voces detrás de la campaña han intentado detener el acaparamiento de la agroindustria representada por empresas trasnacionales como  Bayer-Monsanto, o DuPont, y defender el medio ambiente y los bienes comunes, así como proteger las variedades de maíces nativos y otras semillas que hay en nuestro país, diversificadas por comunidades campesinas.

Como parte de los logros que ha alcanzado ‘Sin Maíz no hay País’, se encuentra la instauración del Día Nacional del Maíz en 2009 que se celebra cada 29 de septiembre y en concordancia con una de las fiestas más importantes para comunidades campesinas, la fiesta de San Miguel Arcángel que protege a la milpa.

Otro de los éxitos fue el impulso a la Ley Federal para el Fomento y Protección del Maíz nativo, aprobada en abril de 2020 durante el gobierno de la Cuarta Transformación, la cual reconoce a los maíces nativos como un derecho humano y promueve el desarrollo de políticas públicas que blinden a los maíces nativos en el país y a pesar de que aún no entra en vigor, en un gran avance en la materia. 

También está presente la convocatoria para frenar iniciativas de reformas a la Ley Federal de Variedades Vegetales, en 2019 y 2020, que pretenden despojar a las comunidades indígenas y campesinas de las semillas nativas. 

La lucha de ‘Sin Maíz no hay País’ continúa, sus integrantes aseguran que seguirán exigiendo la soberanía y autosuficiencia alimentaria para poder tener una producción de alimentos que vaya de la mano con el respeto hacia las comunidades campesinas. 

Además, han afirmado que el trabajo que sigue para la campaña es luchar hasta que se dignifique el trabajo en el campo, hasta que los derechos humanos a la alimentación, a la salud, a un medio ambiente sano y los derechos colectivos de las mismas comunidades sean garantizados.

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