México: 5 cosas que hacen los ricos que los pobres NO

Ricos

Te dejamos los mejores tips de los ricos mexicanos para sobrevivir a la 4T y mantener tu mentalidad de tiburón intacta.

  1. Ser blanco.
Samuel García y Mariana Rodríguez
Whitexicans regios y ricos.

¿Cómo se puede reconocer a simple vista si una persona es rica o pobre? En México, el color de piel es un atajo efectivo para ubicar a las personas en la jerarquía social: las personas indígenas (con tonos de piel oscuros) tienen cuatro veces más probabilidad de vivir en pobreza , y una probabilidad casi seis veces menor de alcanzar la educación superior que las personas no-indígenas (de pieles claras).

Al mismo tiempo, más del 60% de las personas blancas se encuentran en el quintil más rico del país. Estas observaciones acerca de oportunidades y resultados socioeconómicos diferenciados según el color de piel de las personas van en contra del mito fundador de México como país de mestizaje, sin “razas” y sin racismo. Aunque existen pocas narrativas sociales en México tan persistentes como aquella del mestizaje —que el país es resultado exclusivo de la mezcla (biológica o cultural) de nobles indígenas con poderosos españoles, culminando en una ‘raza de bronce’ generalizada— la realidad es que la pobreza tiene rostro moreno, mientras que los ricos siguen viéndose blancos.

Ver artículo completo aquí

2. Tener padres ricos.

La familia Krauze celebrado alguna cosa de ricos.

Según el estudio de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), “¿Un ascensor social descompuesto? Cómo promover la movilidad social”, un niño de una familia pobre necesitaría por lo menos cinco generaciones para alcanzar un nivel medio de ingresos, en promedio en los países que forman parte del organismo.

Uno de cada tres niños con un padre que percibe bajos ingresos también tendrá bajos ingresos, mientras que para la mayoría de las otras dos terceras partes, la movilidad ascendente se limita al grupo de ingresos próximo.

Durante el periodo de cuatro años analizado para el reporte, del total de personas en la categoría de ingresos más baja, el 60% de los individuos permaneció en el mismo nivel, mientras que el 70% de los más ricos se mantuvo en esa categoría.

3. Estudiar en escuelas privadas.

Jose Antonio Meade y Luis Videgaray en el ITAM antes de hacer la Estafa Maestra

El 48% de las escuelas públicas carecen de acceso a drenaje, 31% carecen de acceso a agua potable, 12.8% no cuenta con baños o sanitarios y 11.2% no tienen acceso a energía eléctrica. Por otro lado, en 61.2% de ellas, los alumnos no cuentan con acceso a un equipo de cómputo que sirva y 80% de los estudiantes no tiene internet.

Se evidencia así una situación de desventaja frente a la mayoría de los estudiantes de escuelas privadas. Si a eso le agregamos que en algunas zonas del país las escuelas públicas ni siquiera cuentan con acceso a servicios básicos como electricidad, agua potable, baños o drenaje, o a infraestructura tan elemental como sillas, escritorios o pizarrones, está claro que quienes estudian en estas condiciones parten de la desventaja absoluta. La infraestructura educativa, pues, no parece contribuir a la reducción de las disparidades iniciales; por el contrario, las amplía y las perpetúa.

El que las personas de mayores ingresos obtengan deducciones fiscales por enviar a sus hijos a escuelas privadas y que al tiempo las escuelas públicas carezcan de lo más elemental, no es más que un reflejo de la captura del diseño de políticas públicas por parte de una minoría en perjuicio de la gran mayoría de la población. A una inequidad original en la capacidad de poder de compra, se suma una fiscal que acentúa y perpetúa las desigualdades originales en perjuicio de los conocimientos y habilidades cognitivas y no cognitivas de los estudiantes con menor capacidad adquisitiva.

Estudio completo de Oxfam, aquí.

4. No pagar impuestos

Don Ricardo Salinas Pliego
Rico empresario y hábil evasor de impuestos


Con un ejército de contadores y exclusivos estudios de abogados a su disposición, con una red financiera internacional de paraísos fiscales, las empresas y los ricos millonarios son maestros en este rubro.

Según la Cepal, la evasión de impuestos sobre la renta personal, corporativa y del IVA le cuesta a América Latina y el Caribe más de US$320.000 millones al año, es decir 6,3% del PIB.

Un estudio de Global Financial Integrity, una organización con sede en Washington, EE.UU., halló el año pasado que tres países de América Latina se encuentran entre las 15 naciones con más flujos ilícitos del mundo: México, Brasil y Venezuela.

En estas transacciones irregulares participan no sólo los ricos millonarios que buscan ocultar su fortuna para pagar menos al fisco, sino también multinacionales que, según Global Financial Integrity, son las principales causantes de estos flujos, por medio de la subfacturación de sus exportaciones (declaración contable fiscal menor que el pago real).

En otras palabras, estos esquemas tributarios tienen una larga historia (el impuesto a la renta comienza en la región en los años 20, aunque existía en el mundo desde el siglo XIX), que se decide por la relación de fuerzas en las distintas sociedades.

«Hay países en los que los sectores del poder económico gobiernan, pero incluso en los que no ejercen directamente el poder tienen la capacidad de bloquear todo proceso de reformas progresivas de alguna relevancia»

Nota original de la BBC.

5. Capturar el Estado para obtener rentas.

Los ricos más ricos de México no piensan… conspiran.

La captura del Estado es el ejercicio de influencia abusiva por parte de los ricos, las élites económicas y políticas, para que las leyes y los gobiernos funcionen de acuerdo a sus intereses y prioridades, y en detrimento del interés general de la población. Estas acciones contribuyen a aumentar la brecha de la desigualdad y perjudican la democracia.

Las élites saben que la información es poder y a través de ella son capaces de definir los temas que se tratan en los medios y su enfoque. De esta manera, controlan la agenda mediática y construyen una opinión pública que ayuda a garantizar sus propios intereses. Lo hacen a través de las altas inversiones en publicidad, también utilizan la televisión pública como arma de propaganda gubernamental o, incluso, llegan a cerrar medios que escapan de su control y suponen una amenaza para sus intereses.

El cabildeo es una actividad normal en el desarrollo democrático, pero el problema llega cuando la élite empresarial, que es quien tiene mayores recursos, puede acceder más fácilmente a las personas que toman decisiones públicas y, así influir en sus decisiones. Mientras, los sectores populares, en general, se deben enfrentar a una gran burocracia o buscar otras vías de presión (por ejemplo, marchas o manifestaciones) más lentas y complicadas para que se les escuche.

Con el objetivo de eludir el pago de impuestos u ocultar actividades ilícitas, los ricos crean empresas en paraísos fiscales. De esta manera, pueden lavar dinero y camuflar la transferencia de sobornos a políticos y agentes públicos.

Publicación original aquí.

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