Diógenes de Sinope ante Alejandro el Magno: arquetipo del “intelectual” a seguir

El arquetipo del verdadero “intelectual” lo representa el filósofo Diógenes de Sinope o el Cínico —del siglo IV a.C.— quien, siendo hijo de un banquero, temió más la pobreza espiritual que la material. 

Dr. Alfredo Jalife-Rahme
Profesor de Post-Grado de la UNAM

Celebro el lanzamiento oportuno del nuevo portal Bendito Coraje que se ha vuelto una necesidad ontológica ante la pandemia desinformativa de los mega-chayoteros del “viejo régimen”, donde destacan una sarta de parásitos de fétidas biografías que se autodenominan “intelectuales” y quienes en forma grotesca se han postulado como acérrimos enemigos del gobierno de la 4T y “guías”, desde su patente inmoralidad, de su putrefacta “moralidad”.

Si uno revisa en forma meticulosa la reciente carta pública multitudinaria —un viejo modelo al que es adicto quien fuera Secretario de Cultura sin cartera del “viejo régimen” derrocado, más que derrotado, en las urnas democráticas, el sionista/fascista/neoliberal/plagiario Enrique Krauze Kleinbort, miembro del Consejo de Administración de Televisa y sus apéndices Letras Libres/SDP Noticias/Reforma, firmada por 650 personeros, cómicamente: con una muerta y otra que negó su rúbrica—, su aplastante mayoría carece de los atributos de lo que significa la “intelectualidad” cuando la mayor parte de ellos recibieron dádivas, canonjías y hasta dinero en efectivo de los pestilentes gobiernos prianistas del “viejo régimen”.

A mi juicio, el arquetipo del verdadero “intelectual” lo representa el filósofo Diógenes de Sinope o el Cínico —del siglo IV a.C.— quien, siendo hijo de un banquero, temió más la pobreza espiritual que la material. 

Una de sus didácticas enseñanzas, además de la autosuficiencia individual, fue la “búsqueda del hombre honesto” llevando una linterna en la mano y quien —ante el máximo conquistador de todos los tiempos, Alejando el Magno, que acudió a rendirle pleitesía en Corinto en el año 336 a. C. por su inconmensurable sapiencia que en el mundo helénico era determinante y guía de las conquistas militares como civilizatorias— lo conminó a “apartarse de su sol”. 

Esta es la gran lección del arquetipo eterno del “intelectual soberano” que le enseña al máximo conquistador que nada se asemeja al más brillante de los astros de la Vía Láctea y que el genuino intelectual no se doblega ante ningún conquistador, aún siendo el inconmensurable macedonio Alejandro el Magno.

Hoy en México, la 4T carece de un verdadero cuerpo de intelectuales, en un país cuyo promedio de edad es de 29.5 años, es decir, la mayoría millennial.

Las y los integrantes de “Bendito Coraje” tienen hoy la suprema responsabilidad de iniciar una fuente alterna de información, ajena a las prácticas deleznables del “viejo régimen” y conforme al apotegma nodal de la 4T: la lucha contra la CORRUPCIÓN en todas sus formas, que incluye la oprobiosa desinformación plagada de fake news.

Este será el barómetro de su conducta. En sus manos tienen el éxito o el fracaso en caso del incumplimiento de las virtudes republicanas y demócratas anheladas por la gran revolución intelectual de la 4T.

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