Mario Delgado en picada, ¿le quedó grande la silla?

El accionar de Mario Delgado al frente de Morena ha sido cuestionado por distintas voces de la 4T, las cuales han asegurado que “le ha quedado grande la silla”.

¿De qué manera hace política Mario Delgado? Se han cuestionado distintas voces afines a la Cuarta Transformación, y es que el accionar del dirigente nacional del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) solo ha generado una ruptura interna en la facción guinda y muchos aseguran que “le ha quedado grande la silla”. 

Recientemente, Paco Ignacio Taibo II, director del Fondo de Cultura Económica (FCE), señaló las incontables fallas de conducción que ha tenido Delgado al frente de Morena, pues expresó que actualmente se tiene un órgano de dirección que no se reúne, no delibera ni tiene postura sobre los temas que interesan a la población, además de estar ausente en las luchas sociales. 

Al cuestionar los procesos de selección de candidatos del partido guinda en las elecciones pasadas, los cuales calificó como “carentes de democracia interna”, Taibo II criticó que Delgado no ha hecho nada por democratizar al partido.

“Mario, si no entiendes qué piensa el país de Morena, renuncia, no hay bronca. Aquí por primera vez estamos discutiendo no luchando por el poder (…) Dejémonos de la lucha interna de lado, no sirve para nada; nos ha conducido al estado en que estamos”, sentenció. 

El funcionario, aseveró que la solución es regresar a los estatutos con los que fue creado el movimiento y preguntarle a la población “qué es lo que hay que hacer. Vamos a luchar de nuevo por los derechos de los trabajadores, a las fábricas, al campo. Vamos a defender la reforma eléctrica como leones. Vamos a explicar qué es la revocación de mandato y vamos a que estas próximas elecciones no haya el típico método de: ‘las encuestas dicen que el bueno es este priísta porque es popular’”. 

Por otro lado está John Ackerman, quien (como muchos) ha asegurado que esperaba que Delgado llegara a “unificar” las voces en el partido guinda, sin embargo, la realidad es que solo ha provocado una mayor separación. 

En sus palabras, Delgado terminó siendo “un dirigente de oportunismo, de la violación de los estatutos, de la antidemocracia con una lógica priísta autoritaria”, pues no es noticia que el presidente de Morena se ha encargado de excluir a los militantes que no se encuentran en su grupo político más cercano. 

Las fricciones entre quienes respetan los estatutos con los Morena fue creado y quienes le apuestan a imponer sus intereses sobre los del pueblo, como Mario Delgado, son evidentes. La dirigencia del partido guinda no está funcionando y necesita reestructurarse. 

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