El papel de las encuestadoras privadas en las elecciones de Ecuador

Encuestadoras

La empresa “Cedatos”, desde 1996 no le «atina» a ningún resultado. En 2006 dijo que Álvaro Noboa ganaría las elecciones, pero Rafael Correa fue electo presidente; en 2013 aseguró que Guillermo Lasso pasaría al balotaje, pero Correa le ganó en primera vuelta.

El día de hoy se celebró la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Ecuador y, como es costumbre, las encuestadoras privadas comenzaron a actuar de manera irregular con el propósito de posicionar a la derecha como el virtual triunfador para desmovilizar el voto de la izquierda.

Este tipo de datos no oficiales, que circularon en las redes sociales durante el proceso electoral, tuvo un inminente efecto mediático en la opinión pública y en el imaginario colectivo, especialmente porque las mesas de votación aún seguían abiertas. 

Los supuestos sondeos de salida, realizados por algunas encuestadoras afines al candidato Guillermo Lasso, comenzaron a posicionarlo de manera precipitada e irresponsable como el virtual ganador pese a que la jornada electoral aún no finalizaba.

Un ejemplo de ello es la empresa “Cedatos”, la cual desde 1996 no le «atina» a ningún resultado. En 2006 dijo que Álvaro Noboa ganaría las elecciones, pero Rafael Correa fue electo presidente; en 2013 aseguró que Guillermo Lasso pasaría al balotaje, pero Correa le ganó en primera vuelta.

En febrero del año en curso, a días de celebrarse la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Ecuador, “Cedatos” afirmó que Lasso ganaría contundentemente; no obstante, el candidato de Creando Oportunidades (CREO) obtuvo únicamente el 19.74% de preferencia, quedando muy por debajo del izquierdista Andrés Arauz, el cual registró 32.72% y se ubicó como el gran favorito de la contienda.

Bajo este panorama, en el que las encuestadoras privadas reflejaron un marcado sesgo en beneficio del conservador Guillermo Lasso, es inevitable considerar el efecto anímico que genera dicha propaganda disfrazada de encuesta, para incidir en los resultados de la elección, tratando así de frenar que el correísta Andrés Arauz llegara a la presidencia.

Cabe recordar que algunos de los objetivos principales del programa de gobierno de Arauz se enfocaban en recuperar la democracia, la soberanía de la nación, el Estado plurinacional e intercultural y la creación de una estructura económica y productiva sostenible. 

Otro punto fundamental que mencionó durante su campaña era combatir la corrupción debido a que se ha convertido en una práctica generalizada. Para conseguirlo, planteó recuperar el poder popular, sanear las prácticas políticas, erradicar los pactos oligárquicos, transparentar el uso de fondos públicos, formar una Comisión de la Verdad para hacer justicia frente a la violación de derechos humanos y constituir una democracia real. Todo esto, ante el retroceso que implicó el gobierno de Lenín Moreno con respecto a los logros de la administración de Rafael Correa.

Asimismo, dentro de las iniciativas propuestas por el líder izquierdista se encuentran el garantizar la vacuna gratuita contra Covid-19, con la intención de frenar los contagios, y disminuir considerablemente el número de defunciones en el país ocasionadas por la pandemia.   

Además, Arauz planteó la importancia que tiene darle prioridad al empleo y al crecimiento económico en pro de restaurar el mercado interno; en este sentido, propuso incentivar a las micro y pequeñas empresas mediante regímenes simplificados y articular otros mercados a nivel regional e internacional. 

En el tema de justicia decolonial, plurinacional e intercultural, el correísta ha expuesto la necesidad de reconocer políticamente la diversidad étnica, de género, regional, de filiación religiosa o política; para ello sugirió implementar un sistema nacional de cultura y, entre otras alternativas, crear la institucionalidad apropiada para la justicia indígena. 

Vale la pena mencionar que Arauz se ha convertido rápidamente en un destacado líder para el progresismo latinoamericano, lo cual lo ha llevado a ganar el apoyo y confianza de diversos mandatarios izquierdistas como Andrés Manuel López Obrador, en México; Alberto Fernández, en Argentina; y Luis Arce, en Bolivia. 

“No es un final sino un comienzo”, expresó el candidato sobre el resultado de la elección y el futuro político del país, dando a entender que su lucha sigue.

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