Pedro Castillo buscó asilo político en México antes de ser emboscado

Desde el inicio, Pedro Castillo gobernó bajo hostigamiento y amenazas y denunció intentos de golpe de Estado por parte de congresistas y grupos de extrema derecha.

Momentos antes de ser destituido por el Congreso, el expresidente de Perú, Pedro Castillo, quien desde el primer momento gobernó bajo hostigamiento y amenazas a pesar de ser electo democráticamente, se comunicó a la Oficina de la Presidencia de la República para avisar que acudiría a la Embajada de México en aquel país para solicitar asilo político.

Así lo reveló el presidente Andrés Manuel López Obrador y señaló que poco después, fue arrestado por las fuerzas policiales de Perú pues “seguramente su teléfono estaba intervenido”, explicó el mandatario, quien lamentó que dicha nación no pueda superar la crisis política que ha derivado en la sucesión de cinco presidentes en seis años.

“Cinco presidentes en seis años, ¿quién sufre? El pueblo. Todo por los intereses de las élites (…) Yo lo que imagino es que ya tenían todo para destituirlo”, comentó López Obrador. 

El titular del Ejecutivo federal detalló que se comunicó con el canciller Marcelo Ebrard para que hablara con el embajador de nuestro país en Perú “y abriera la puerta, de acuerdo con nuestra política de asilo”. 

Este 7 de diciembre, el pleno del Congreso de Perú destituyó a Castillo por supuesta ‘incapacidad moral’ con 101 de 130 votos a favor, después de que este anunciara la disolución del Legislativo y declarara un gobierno de excepción de emergencia. 

Cabe recordar que desde el inicio de su mandato, Castillo denunció intentos de golpes de Estado por parte de un grupo de congresistas y facciones de la ultraderecha peruana, quienes buscaban lograr la vacancia del sindicalista mediante falsas acusaciones y un clima de ingobernabilidad en el país.

López Obrador pidió a las autoridades de aquella nación andina, cuidar los derechos humanos de Castillo con base en una verdadera legalidad al tiempo que estas medidas sean extendidas a la familia del depuesto presidente.

“Al poco tiempo tomaron la embajada, con policías y ciudadanos y él ya ni siquiera pudo salir. Nosotros pedimos se le respeten sus derechos humanos, que se actúe con legalidad verdadera (…) Esto se está aplicando en distintas partes, son golpes blandos, ya no es la intervención militar, ya es ir con el control de los medios de información que los manejan los oligarcas de los países e ir socavando a las autoridades legales y más si se trata de gente surgida del pueblo”, alertó.

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