#JuicioSÍ | Salinas de Gortari, el neoliberal que privatizó México

Salinas de Gortari

Símbolo de corrupción en México y responsable de la enorme desigualdad y pobreza que imperó en el país como consecuencia del tráfico de influencias, del enriquecimiento ilícito y las privatizaciones, el expresidente Carlos Salinas de Gortari debe ser condenado por los múltiples crímenes y atropellos que cometió durante su mandato.

El próximo 1 de agosto se llevará a cabo la consulta popular mediante la cual se determinará si llevar a juicio a los expresidentes del periodo neoliberal: Carlos Salinas de GortariErnesto ZedilloVicente FoxFelipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Todos ellos podrían ser juzgados y enfrentar una condena por actos de corrupción, crímenes de lesa humanidad y múltiples abusos cometidos durante sus administraciones.

En esta primera entrega especial de Bendito Coraje, se hablará del caso de Carlos Salinas de Gortari, priísta que gobernó el país entre diciembre de 1988 y noviembre de 1994, y cuyo sexenio estuvo marcado, de entrada, por su llegada al poder a través de un fraude electoral; y posteriormente, por la privatización de bienes e industrias nacionales, la corrupta «Partida Secreta», los casos de magnicidio, un fallido tratado de libre comercio, un levantamiento armado en su contra, entre otros aspectos. 

Fraude electoral

El miércoles 6 de julio de 1988 se llevó a cabo una de las elecciones presidenciales más polémicas y cuestionadas en la historia del país. Durante el conteo de votos y con Cuauhtémoc Cárdenas encabezando los resultados, “se cayó el sistema” y, una vez que regresó, se registraba mágicamente a Salinas de Gortari en la delantera. 

También se dio a conocer que el mismo día de la elección hubo robo abierto de urnas y cierre temprano de casillas, entre otras irregularidades. A pesar de esto, y de las diversas denuncias y protestas contra el fraude electoral orquestado por el priísta, Salinas asumió el poder para instaurar su agenda neoliberal en México.

Privatizaciones

Principal impulsor de la llegada del modelo económico neoliberal al país, Salinas de Gortari concretó la privatización —junto con el entonces secretario de Hacienda, Pedro Aspe Armella— de los bancos nacionales como Bancomer, Banamex, Serfin y de empresas estatales como Telmex, bajo un proceso de supuesta «indemnización en excelentes condiciones», que no fue más que un remate disfrazado.

La privatización, causa de la profunda desigualdad que imperó en México durante las siguientes décadas, redujo el papel del Estado como rector de la economía, con el pretexto de abogar por un «libre mercado» que de «libre» nunca tuvo nada, pues la balanza de oportunidades, capital y demás factores era totalmente desproporcionada entre las empresas nacionales y las trasnacionales.

De 1988 a 1994, se privatizaron y desincorporaron del Estado 390 empresas (el 63% de las que existían entonces) y, al final de su sexenio, el número de mexicanos más ricos del mundo registrados por la revista Forbes creció de una familia —los Garza Sada— a 23 clanes multimillonarios, con los cuales se unían el poder político y el poder económico con la corrupción de por medio.

«Partida Secret

Durante los años que ocupó la banda presidencial, Salinas de Gortari fue artífice de innumerables corruptelas entre las que destaca la «Partida Secreta» que le permitió gastar a discreción dinero público para pagar favores a medios de comunicación, intelectuales y periodistas, además de enriquecer a familiares y amigos, sobornar a políticos y premiar la obediencia de miembros de su gabinete.

Dicha partida fue operada en forma discrecional por Raúl Salinas de Gortari, hermano del entonces presidente, quien también transfirió cientos de millones de pesos del erario a cuentas de la familia presidencial en el extranjero.

Cabe mencionar que, en 2021, el pleno del Senado de la República aprobó la eliminación de la «Partida Secreta» a petición del presidente Andrés Manuel López Obrador como una acción para acabar con la corrupción, la opacidad y el dispendio de recursos. 

Tratado de Libre Comercio y el Zapatismo

El 1 de enero de 1994, militantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se sublevaron en el estado de Chiapas para exigir al gobierno encabezado por Salinas de Gortari, justicia y reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas de México y de los sectores más empobrecidos por culpa de sus políticas. 

Además, el levantamiento surgió como respuesta a la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con el que los indígenas perderían derechos sobre sus tierras y aumentaría la pobreza, marginación y desigualdad en la región. 

Como respuesta, el gobierno federal envió al Ejército a sofocar la rebelión. Las tropas federales empezaron a detener civiles de las poblaciones cercanas al lugar del enfrentamiento para ejercer represalias o presentarlos como prisioneros.

Magnicidios

En el sexenio salinista también acontecieron los magnicidios del candidato a la presidencia Luis Donaldo Colosio y del secretario general del PRI, Francisco Ruíz Massieu. 

En el caso de Colosio —el cual fue asesinado durante un evento de campaña en Tijuana, Baja California—, el entonces presidente fue señalado como el autor intelectual del homicidio por lo que se ha trascendido como un crimen de Estado ordenado por Salinas de Gortari a través de su poderoso jefe de presidencia, Córdoba Montoya. 

Seis meses después del asesinato de Colosio, el cuñado de Salinas de Gortari, Ruiz Massieu, recibió un impacto de bala al salir de una reunión en el hotel Casa Blanca, ubicado en la Ciudad de México. La versión oficial implicó directamente a Raúl Salinas, pues fue acusado de haber ordenado la muerte del entonces secretario general del PRI. 

Incluso, el exmandatario se hizo acreedor del mote de «El innombrable», tanto por sus negocios ocultos, pero sobre todo porque se esparció el rumor de que Salinas era capaz de enviar asesinar a cualquier personaje que le resultara incómodo.

Símbolo de corrupción en México y responsable de la enorme desigualdad y pobreza que imperó en el país como consecuencia del tráfico de influencias, del enriquecimiento ilícito y las privatizaciones, el expresidente Carlos Salinas de Gortari debe ser condenado por los múltiples crímenes y atropellos que cometió durante su mandato a costa del sufrimiento de las y los mexicanos, creyendo que la justicia no lo alcanzaría. 

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