Democracia y Reforma Electoral

Por: Pablo Cervantes Méndez

Pocas cosas resultan tan difíciles de asimilar como los cambios. Somos personas habituadas a la cotidianeidad, a las costumbres, a lo que permanece. Ello nos da sentido de pertenencia y de certeza. Somos de un espacio y de un tiempo en la medida que le reconocemos y nos lo adueñamos. Bien dice el dicho, “más vale malo por conocido que bueno por conocer”. 

La retórica de la permanencia es y ha sido siempre uno de los recursos más recurrentes de las derechas; quizá de ahí el mote que provoca el bendito coraje de los reaccionarios, son conservadores, justo porque no quieren cambiar el estado de las cosas. De ahí viene el primer (que no único) rechazo automático de la propuesta de reforma electoral que ha enviado el presidente Andrés Manuel López Obrador en días recientes a la Cámara de Diputados.

Las derechas dicen ya que es un atentado a la ciudadanía y a la democracia. Ocultan que las principales damnificadas son no las personas que habitamos este gran país, sino las instituciones arcaicas que encarnadas en los partidos políticos y en el presupuestalmente monstruoso Instituto Nacional Electoral (INE), que no han hecho sino generar de la política un jugoso negocio donde solo eso que llamamos las élites tienen dividendos y utilidades. Estas élites no llegaron con la Cuarta Transformación, han estado ahí desde hace décadas y son las que justamente quieren impedir un mayor involucramiento de la ciudadanía en estos temas públicos, pero defienden sus privilegios argumentando un falso ataque a la ciudadanía y a la democracia. 

Como ciudadanos debemos estar atentos y promover el debate y la discusión, emitir nuestra opinión sobre las causas y los efectos de esta propuesta que próximamente será discutida y votada en el pleno de la Cámara de Diputados. Las derechas esperan que la ciudadanía simplemente permanezca al margen de esta discusión, para con ello poder rechazar impunemente cualquier cambio a un sistema de competencia y arbitraje que les significan cientos de millones de pesos año con año.

El costosísimo sistema electoral y de partidos no ha garantizado que el interés público sea cabalmente representado en los Poderes de la Unión. La permanencia del actual modelo de participación política y electoral solo seguirá beneficiando a los de siempre: a ellos que quisieran que esta Cuarta Transformación sea solo un episodio pasajero. 

Independientemente del resultado de la votación, las derechas tienen en su cancha nuevamente el balón y todo indica que será otro autogol, defendiendo su cada vez más indefendible posición en contra de la nación.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de BENDITO CORAJE.
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