La revocación de mandato… ¿No que querían que se fuera?

Por: Javier Cravioto

Así como te digo una cosa, te digo la otra…

La revocación de mandato… Desde que inició su gobierno, los muy enojados antagonistas dicen que debe renunciar, a cada medida que toma la respuesta es: que se vaya, no lo queremos, es inepto, es un naco al que no queremos como presidente; por lo tanto han intentado detener todos los proyectos sociales y de infraestructura de la 4T con legalismos apoyados por jueces a modo. Todo porque no lo quieren, todo porque le odian y todo porque no quieren que continúe como presidente.

Mucho antes que López Obrador fuera presidente, ofreció en campaña que a medio ejercicio de su sexenio se iría si la mayoría así lo quisiera; la forma legal que se encontró para abrir esa posibilidad fue el mecanismo constitucional de la Revocación de Mandato. Este es un procedimiento legal, aprobado como reforma a la Constitución en 2019, y debería verse como la respuesta que, a todas luces parecería ser el sueño y deseo cumplido de la Oposición: ¡una votación para echar del gobierno al presidente López Obrador!

Pero, ironías de la vida, en el lamentable juego de los opositores en que según van viendo la aprobación que tiene el presidente López Obrador, trastabillan, ahora ya no quieren que -democráticamente- los ciudadanos puedan decidir si quieren que continúe o se vaya. Así de orates están, pero la explicación es bastante sencilla; no quieren que haya el procedimiento de Revocación porque intuyen lo que es obvio, que los números de aprobación presidencial no harán más que ratificar la confianza de la mayoría en su gobierno.

Ante ese fracaso, ahora reculan quienes antes clamaban ¡que se vaya, que se vaya!

Se han mantenido diciendo que el presidente es dictador y autoritario; que está al margen del mandato popular; que es anti demócrata por oponerse al régimen de élites; que no están de acuerdo que ante la calumnia les responda con más libertad de expresión; dicen que es antifeminista a pesar de llevar la paridad a nivel constitucional, legislar derechos para empleadas del hogar, hacer posible la despenalización del aborto en varios estados; le dicen corrupto a pesar de no tener una, ¡una!, sola prueba en sus dichos; y ahora que se les presenta la fórmula legal para sacarlo del poder dan un paso atrás, reculan.

A estos los explica bien Marx, Groucho, no el que les asusta: «Éstos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros»

Es necesario apoyar la revocación porque se convertiría en la herramienta que, una vez establecida, hará pensar a cualquier presidente o funcionario sujeto de ella sobre sus acciones frente a la sociedad. Los opositores ya se dieron cuenta que no es un tema de presente sino de futuro; hoy la fortaleza de López Obrador es incuestionable, haya o no haya proceso de Revocación su sexenio está garantizado por la altísima aprobación de su gestión; pero hacia el futuro en caso de que algún día recuperen puestos de primer nivel saben que será la espada de Damocles que penda sobre sus latrocinios y maneras tradicionales de gobernar.

Y sin embargo, siguen gritando que se vaya, que se vaya. Tal vez se están refiriendo a que quieren que se vaya de manera no legal y democráticamente sino mediante la técnica tan de ellos mejor conocida como golpismo (blando o duro); de esta forma las élites hoy mejor posicionadas en el ruido mediático (XGonzález y mafiosos asociados) se asumirían como el nuevo liderazgo que salva al país. Porque estos, por la vía democrática no ganan ya ni en su colonia.

El INE, sesgado y parcializado por los consejeros Córdova y Murayama ha puesto todas las trabas para que se lleve a cabo la revocación; en buena parte tienen en sus manos el éxito de este ejercicio democrático y dado el conocido talante autoritario y antidemocrático de ambos no se puede esperar nada bueno de su actuar. Con un millonario presupuesto a su cargo reclaman insuficiencia para su realización, aunque el mismo sí les sirva para el derroche en gastos suntuosos y salarios superiores a lo que la Constitución marca.

La Revocación de Mandato es un mecanismo democrático nuevo en México pero no en el mundo. Desde los escritos de Lenin * y Gramsci ** pasando incluso por el pensamiento de Locke y Montesquieu en que se plantea la importancia de que los ciudadanos tengan el derecho de quitar, al igual que como los eligen, a los funcionarios a quienes les han perdido la confianza; diversos países ya tienen en sus leyes la posibilidad de hacerlo (Taiwan, Ecuador, Bolivia entre otros) para llegar a un nivel mucho más amplio en cuanto a gobiernos locales (alcaldes de Japón, Alemania, Polonia, Perú y Estados Unidos entre otros)

¿Por qué la gente tiene que aguantar un mal gobernante o un mal legislador? ¿Por qué el INE y la oposición bloquean y niegan el recurso por esta vía?  Sin duda alguna por dos simples razones: una que le tienen miedo a la participación ciudadana y dos que están poniendo sus barbas a remojar; fueron buenos para pasar leyes que les permita la reelección, pero no quieren que se les pueda acortar su periodo de enriquecimiento.

Vociferan contra el presidente López Obrador, y él como respuesta les dice: vámonos a la votación para la Revocación, si pierdo me voy. La oposición ante el ridículo que harán con el resultado previsto aplican aquello de «Mejor aquí corrió que aquí murió»

*V.I. Lenin Obras Escogidas Tomo II, Editorial progreso Moscú, 1961.

** Bobbio, Norberto (1972) “Gramsci y la concepción de la sociedad civil”

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