Plaga de hipopótamos en Colombia: el otro “legado” de Pablo Escobar

El asesinato de Pablo Escobar terminó con la violencia en Colombia, pero 30 años más tarde otro legado continúa dando problemas al país: sus hipopótamos.

Pablo Escobar fue responsable de desatar una ola de inseguridad en Colombia en los años 80, su asesinato vendría a mitigar la violencia en su país, pero 30 años más tarde otra parte de su legado vendría a seguir dando problemas al país. Se trata del crecimiento de la población de hipopótamos propiedad del narcotraficante.

Los hipopótamos que compró e importó a su zoológico privado en Colombia se ha ido multiplicando a lo largo de las décadas y ahora se están extendiendo por una de las principales vías fluviales del país, el río Magdalena.

Después del asesinato del Pablo Escobar en 1993, las autoridades confiscaron su Hacienda Nápoles donde se encontraba ubicado su zoológico privado; los animales fueron trasladados a otras reservas en el país, pero no los hipopótamos. 

«Logísticamente era difícil moverlos, por lo que las autoridades simplemente los dejaron allí, probablemente pensando que los animales morirían», declaró la bióloga Nataly Castelblanco en entrevista para la BBC. 

Sin embargo la población fue creciendo y hoy son la población más grande fuera de África que es su región nativa. El incremento ha dado alerta a los científicos del país, que señalan si no se detiene será un grave problema para el ecosistema de Colombia. 

Las estimaciones oscilan hoy en día un aproximado de 120 hipopótamos , los cuales podrían crecer hasta 1,400 en los últimos 20 años si no se detiene. 

Sacrificarlos, la mejor opción

De acuerdo a una investigación elaborada por Castelblanco y su equipo, para dar una solución al problema, cada año se tienen que sacrificar alrededor de 30 animales.

 «Es obvio que sentimos lástima por estos animales, pero como científicos debemos ser honestos», dijo la bióloga.

El problema radica en que los hipopótamos de Pablo Escobar han aprovechado una oportunidad evolutiva, al no tener depredadores naturales en América del Sur, los leones y cocodrilos que normalmente se darían un festín con sus crías.

Además, el clima de Colombia es un gran aliado, pues no ocurren sequías como las e Africa. “Las condiciones en su hogar sudamericano parecen tan ideales para los hipopótamos que incluso parecen madurar antes que sus compañeros africanos”, señalan. 

Si la población sigue creciendo habrá una alteración de la composición química de las vías fluviales, lo que podría poner en peligro la pesca.

«Los hipopótamos de Pablo Escobar se están extendiendo por la cuenca hidrográfica más grande de Colombia, de la que se ganan la vida miles de personas», dice el biólogo.

No todos están de acuerdo

Aunque el estudio de los científicos fue publicado en la revista Biological Conservation el 17 de enero, en la que sostienen que sacrificar a los animales es la única forma de mitigar su impacto ambiental, hay otros que no están tan de acuerdo. 

Enrique Ordoñez, biólogo de la Universidad Nacional de Colombia, sostiene que los «hipopótamos de la cocaína» ofrecen la esperanza de preservar el número mundial de hipopótamos; son considerados una especie vulnerable por ONGS como la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Por esta razón considera que una esterilización sería una mejor manera de controlar su población, pero los científicos liderados por Castelblanco señalan que el procedimiento no es fácil ni barato. Así que lo más probable es que los hipopótamos de Pablo Escobar sean sacrificados.

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