Almagro quiere polarizar Bolivia con mentiras

Almagro

«El Sr. Almagro no tiene la autoridad moral ni ética para referirse a Bolivia, después del daño profundo que le hizo al pueblo boliviano con su injerencia colonialista durante el proceso electoral del 2019.»

Por medio de un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia manifestó su postura en relación a las opiniones del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, con respecto al proceso que se lleva a cabo contra la expresidenta autoproclamada, Jeanine Áñez, y algunos miembros de su gobierno de facto. 

Como era de esperarse, Almagro se pronunció descalificando el tratamiento judicial que lleva el Estado boliviano contra Áñez y sus colaboradores. Su discurso  —orientado a favorecer los intereses personales de los políticos a los que representa–, desconoció a las víctimas de las masacres cometidas durante el golpe de Estado de 2019, cuando el gobierno usurpador abusó de su poder para torturar, perseguir y asesinar a quienes tenían como adversarios políticos. 

Asimismo, el Ministerio expone que Almagro no tiene la autoridad moral ni ética para plantear “observaciones” sobre cómo debería manejar el gobierno su administración política y judicial, pues la base de su testificación es subjetiva y completamente falsa, e inclusive atenta contra la soberanía boliviana.

«El Sr. Almagro no tiene la autoridad moral ni ética para referirse a Bolivia, después del daño profundo que le hizo al pueblo boliviano con su injerencia colonialista durante el proceso electoral del 2019. Sus acciones costaron vidas humanas y debe rendir cuentas por su comportamiento parcializado y alejado de la objetividad, que ha desprestigiado a tan importante instancia para los países de nuestra América», expone el documento.

En este sentido, el titular ultraderechista de la OEA más bien debería responder por el informe manipulado, sin pruebas ni elementos, en el que alegó fraude electoral en 2019, lo cual provocó una convulsión social que terminó en diversos actos de violencia protagonizados por grupos armados y paramilitares que propiciaron las condiciones del golpe.

Una vez instaurado el gobierno de facto de Áñez, las Fuerzas Armadas reprimieron de manera autoritaria las manifestaciones de grupos indígenas y masacraron violentamente a personas de las comunidades de Senkata y Sacaba. 

«El comunicado de Luis Almagro, como sus acciones en el pasado, está dirigido nuevamente a polarizar nuestro país en base a mentiras, pretendiendo reavivar el camino de la violencia y la confrontación entre bolivianos», se lee en el texto.

Por tanto, las opiniones con las que dicho personaje pretende dañar a un gobierno que ha sido elegido democráticamente, con más del 50% de los votos, fueron rechazadas por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia.

De igual forma, la Cancillería ha expresado que continuarán con las iniciativas necesarias para que las reprobables acciones de Almagro no queden impunes, entre las que se cuentan la omisión a pronunciarse respecto a las violaciones de los derechos humanos durante el mandato de la autoproclamada expresidenta, Jeanine Áñez, así como la protección de los intereses de determinados grupos políticos de ultraderecha. 

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