Alejandro “Alito” Moreno no solo perdió la compostura y agredió sin motivo, sino que con su cinismo, justificaciones ridículas, llamado pacifista —que suena como burla— y aparente planificación, dejó claro quién es el PRI de hoy: un partido violento, manipulador y dispuesto a todo para encubrir su impunidad.
Lo que era una sesión bicentenaria del Senado terminó como un episodio grotesco de violencia política: el dirigente nacional del PRI, Alejandro “Alito” Moreno (50 años), no solo agredió físicamente al senador Gerardo Fernández Noroña (65 años), sino que parecía haberlo hecho con claridad y previsión, como si fuera un ataque planificado que no resultó como esperaba.
Asimismo, legisladores que no formaban parte de la Permanente, subieron a la tribuna para aparentemente acorralar a Fernández Noroña y de esa manera Moreno Cárdenas lo pudiera agredir. Entre ellos se encontraban el tabasqueño Erubiel Alonso Que, Carlos Gutiérrez Mancilla, Pablo Angulo y Rubén Moreira.
Escándalo en la Comisión Permanente
En plena entonación del Himno Nacional, Moreno se abalanzó sobre Noroña, lo empujó, lo amenazó con “romperle la madre” y desató una cadena de agresiones. El fotógrafo Emiliano González, camarógrafo y trabajador del Senado cercano al equipo de Noroña, fue derribado por Moreno; incluso, tras caer al suelo, fue pateado y golpeado por el propio priista como también por legisladores como Carlos Gutiérrez Mancilla y Erubiel Alonso. Poco después se le colocó un collarín y se le vio con cabestrillo y mano vendada. La senadora Dolores Padierna también resultó con un golpe en la nariz al intervenir.
Noroña, en rueda de prensa, resaltó que Alejandro Moreno: “es un hombre joven, bien preparado físicamente; yo soy ya un hombre mayor, tengo 65 años…
Violencia, cinismo y hasta “resistencia pacífica”
Lo más indignante fue la posdata: Alito Moreno salió a justificarse, señalando que la agresión vino porque Noroña lo habría “provocado” y que el primer empujón fue del presidente de la Mesa Directiva. Una escena de comedia negra en la que el agresor pretende ser la víctima.
Como si no bastara, Alito hasta se atrevió a llamar a una supuesta “resistencia civil pacífica” en las calles. No está claro si lo dijo en serio o si todo fue parte de una burla grotesca.
¿Planificación fallida?
Por la forma en que se desenvuelvió la agresión —Moreno rodeó a Noroña, incluso sus priistas se posicionaron estratégicamente—, parece cada vez más que fue un ataque planificado, no improvisado. Y salió mal.
Canal del Congreso: manipulación y encubrimiento
Por si fuera poco, el Canal del Congreso eliminó el fragmento del zafarrancho de la transmisión oficial, retirando las imágenes que mostraban la agresión. Lejos de ser un “error técnico”, suena a clara protección interna.
Consecuencias inmediatas
Fernández Noroña, junto con el senador Adán Augusto López Hernández, anunció que presentarán una denuncia penal y exigirán el desafuero de Moreno. “No se trata solo de una ofensa personal, sino de una afrenta a la dignidad del Senado y al país”, sentenció el morenista tras la agresión.




